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Alerta: Infección nasal se esparce en la Condesa

¡Tenga cuidado! Una peligrosa infección en las fosas nasales, conocida como gomitis, está esparciéndose en oficinas de la colonia Hipódromo Condesa, ciudad de México.image

Persona afectada por gomitis, seria infección de las fosas nasales.

Esta enfermedad se caracteriza por una alta concentración de grenetina en las mucosidades que provoca secreciones con apariencia de gomitas.
Los investigadores aún desconocen las causas de la enfermedad. Se ignora si se trata de una infección contagiosa, pero recomiendan evitar comerse los mocos de quienes la padecen, por muy sabrosos que se vean.
Las víctimas de la infección pueden llegar a presentar trastornos mentales serios, perceptibles en su mirada y tienden a comerse sus mocos hasta gomitar.
Se recomienda ser comprensibles con ellos y tratarlos con mucho cariño.

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Huesos y Llantos: Poema contra la desaparición forzada

Los desaparecidos del 26 de septiembre de 2014 en Ayotzinapa empezaron a ser una referencia obligada en todo tipo de eventos. Cualquier evento cultural hacía un pronunciamiento al respecto. La indignación es muy real, y cada uno ha buscado sus maneras de decirla.
Yo escribí este poema tras escuchar la primera conferencia de prensa de Murillo Karam. Sea cual sea la verdad, nadie puede ocultar que hay 43 familias de Ayotzinapa que no tienen un cuerpo a quien abrazar o llorarle,
miles más en todo el país. Y quizá millones en nuestra historia.
La desaparición forzada ha sido una práctica del Estado con varias décadas de tradición. Cuerpos incinerados, o aventados al mar, o disueltos en ácido, o enterrados en el bosque forman parte de la ignominia nacional.

Huesos y llantos

¿Dónde quedaron
las flores y el canto
de Nezahualcóyotl?
¿Cuándo se tornaron

en huesos y llantos
tirados sobre escollos?

La sangre aún alimenta a esta tierra,
pero el sol ya no renace.
En el bastón y el pedernal se encierra
la ignominia del ultraje.

Juan Paulo Péreztejada

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La ansiedad del festejo

Si hubiera algo así como el zodiaco de los memes, mi signo probablemente sería el Socially Awkward Pinguin. Toda situación que involucra a varias personas o esté regida por convenciones sociales que no fueron establecidas previamente con claridad, me provoca incomodidad. Para muchos, eso sería decir que todo me causa incomodidad, pero la verdad hago muchas cosas solo, o ignorando muy bien a quienes me rodean.
Los festejos, por su carácter eminentemente social, son muy incómodos para mí. Lo tuyo no es felicitar ¿verdad? me reclamaba un amigo a quien no le dirigí ningunas palabras que explicitaran regocijo en su cumpleaños. Es verdad, no me gusta felicitar y me incomoda mucho ser felicitado.
Aún así, por primera vez hice público mi cumpleaños en Facebook. En la noche previa estuve a punto de cambiar de opinión. Pero me dije que iba a aprovechar el momento para agradecer a quienes me han acompañado. Lo bueno de ser Socially Awkward es que uno aprecia más a quienes tiene cerca, que son pocos pero muy valiosos.
Empezó este año siendo muy complicado, tanto económica como emocionalmente. Y hubiera sido más difícil sin mis amigos. Al final se agradece que esas personas que no guardan fidelidad mas que así mismas se hayan ido. Me quedo con la gente importante, y lo digo porque no podía dejar de meter mi indirecta ardilla.
Pero el punto aquí es que el festejo me causa ansiedad por una injusticia que subyace como posible. Me incomoda mucho ser festejado y luego no acordarme de felicitar a quien me felicitó en alguna ocasión. Me preocupa también no mostrar la alegría suficiente o verme demasiado falso. Me molesta que el motivo real para hacerlo sea una convención social y no una sincera alegría.
Pero el hecho de que cada quien tenga un día dedicado a él suena muy padre. Está aún más padre celebrar el no cumpleaños, que vuelve no especial sólo un día del año. Un paso más allá sería celebrar la existencia misma a diario. En niveles más elevados estaría festejar lo que es, fue y será una persona. Pero al ser humano le cuesta trabajo reconocer lo especial de lo cotidiano. Requerimos declarar un día como único, como si la vida misma no fuera una rareza en el universo.
Como sea, hoy acepté sus convenciones sociales. Espero no ser injusto con ustedes en su momento.

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A pesar de mí

Cuando falleció mi abuelo, una parte de mi vida perdió sentido. Me gustaba ser buen estudiante por ver su cara de felicidad de cada que le mostraba mis calificaciones. Y quería titularme con honores para ver el rostro de mi abuelo ese día.

Mi abuelo murió un semestre antes de que yo entrara a la Universidad. Poco después tenía que escoger una carrera. Yo ya era un escéptico que no creía en la vida después de la muerte y no tenía sentido escoger una carrera para complacer a mi abuelo. En ese momento, me di cuenta que todo mi plan de vida era solo para ver el rostro feliz de mi abuelo, que ya no podría ver más.

Entonces, cambió mi plan de vida: no cumpliría nunca 18 años. Por supuesto, ese plan también salió mal. Mis intentos suicidas fueron tan ridículos que me han recomendado utilizarlos para una rutina de stand-up. Volví a intentarlo en años posteriores. La última vez casi lo logré. Estuve en terapia intensiva tres días y hospitalizado una semana.

En esas ocasiones, y en otras menos dramáticas, he podido darme cuenta de toda la gente que me aprecia. Sin esas personas, la vida sería un poco menos soportable. Todos eso amigos son en los malos momentos como la sonrisa ausente de mi abuelo.

Hoy, que cumplo otro año más de vida a pesar de mí, quiero darle las gracias a todos aquellos que me han acompañado incondicionalmente. No los nombraré, por temor a las omisiones injustas. Solo diré que son los que hoy festejan que cumpla otro año más de vida, y no otro de ausencia, son quienes se han quedado conmigo aún cuando muestro lo peor de mí y con quienes quiero compartir mis alegrías.

A veces es bueno que las cosas no salgan como uno las planea.

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10 cosas que (tal vez) no sabías de mí / Día 3

Dejé la computadora en el trabajo, así que seré más breve porque es exaspera te escribir desde el celular. Además que me quedan pocas ideas.

1. La primera vez que me peleé a golpes fue en el jardín de niños. Me fui a los trompones con un compañero porque me dijo “sabelotodo”.
2. En el jardín de niños estuve enamorado de una niña llamada Berenice, y según yo, éramos novios, pero ni a manita sudada llegamos. Una vez hablé por teléfono con ella y le pregunte si me quería y dijo que no. Me solté a llantos. Tenía para entonces seis años y ya estaba en la primaria.
3. Hice un comercial para la radio cuando tenía como 8 ó 9 años. Fue un comercial para el Instituto de inglés donde estudiaba, el Instituto Franklin de Veracruz, y además nos entrevistaron en un programa llamado “Chiquilladas”. Me pagaron con 5 horas de Internet gratis. Fueron las primeras 5 horas de mi nueva vida virtual.
4. Gané un concurso de carteles a nivel de todos los CCH en cuarto semestre. El día antes de ir a recoger mi premio, hice una peda con los darkies con los que me juntaba en la tarde después de clases, aprovechando que mi padre se había ido de viaje. Me crucé con panques llenos de magia, mezcal y leche. Al día siguiente fui crudo por el premio y regresé a limpiar la casa. No le hubiera dicho a mi padre que gané un concurso si no fuera porque tenía miedo de haber dejado rastros y quería desviar su atención. Una peda destructiva no es algo que haría un ñoño como yo.
5. Me encanta el punk e ir a tocadas punks, pero llegué al punk de la manera más ñoña. Leí un libro llamado “Kensington Gardens” que era una versión para punks de Peter Pan. Los niños perdidos eran una pandilla que se juntaba en Kensington Gardens y escuchaban música de grupos como The Clash y  Sex Pistols. Busqué por Internet esas bandas. Sex Pistols no me latió mucho pero me volví fan de The Clash. Luego conocí otros grupos de Punk más punks. Cada que sé de una tocada, me doy una vuelta.
6. Antes de la secundaria, solo escuchaba música clásica y la trova de mi madre. Luego me hice fan de los Backstreet Boys y Britney Spears solo por convivir. Cuando conocí los grupos ingleses de los 60 y 70, enderecé el camino.
7. Tengo un grupo de amigas que me llaman “Paula”. Las conocí cuando tomaba taller de pintura en el CCH. Nos juntamos para cocinar, comer maki y hablar de gatos.
8. La primera vez que me interesé por las lenguas del país fue por un viaje a Chiapas cuando tenía 15 años. Me gustó mucho descubrir una lengua tan distinta al español como el Ch’ol.
9. Mi bisabuela hablaba una lengua de Chiapas, pero nadie sabe bien cuál era. Supongo que es tzotzil. Ella le llamaba su lengua. Una vez que regresaba de Chiapas pasé a Coatzacoalcos y llevaba una bolsa de frijoles en sus vainas que me regalaron allá. Mi bisabuela recordó su infancia con su mamá cuando limpiábamos los frijoles  y no recuerdo si grabé cuando cantaba en su lengua. Pero recuerdo que pensé que debía grabarlo, si algún día podían saber cuál lengua era. Aún no pensaba estudiar lingüística. No he revisado mis cassettes de 80 en años y no recuerdo qué contienen mucho.
10. Antes de cualquier cosa, yo he querido ser como mi abuelo. Quise estudiar medicina para ser como él y ayudar a la gente. Luego quise estudiar QFB para crear nuevos medicamentos y ayudar a más gente que un médico. Luego me fui a las ciencias sociales porque me pareció que como está este mundo, no se puede ayudar a nadie y había que transformarlo. A veces, cuando siento que apenas y puedo ayudarme, me pregunto si mejor sí debí estudiar medicina. Aún intento ser como mi abuelo, una persona con amplios conocimientos y que en su trabajo daba su mejor esfuerzo. Lo recuerdo siempre contento, silbando, con alguna melodía en la cabeza. Cuando intentaba resolver un problema, se quedaba pensando por mucho tiempo y no dejaba de buscar la solución hasta tenerla. Mi abuelo es la persona a quien más extraño y a quien más espero ver cuando sueño.

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La Sociedad de los Periodistas Muertos, Aristegui y los Grandes Consorcios Mediáticos

MVSEn mi timeline de Twitter y de Facebook mis contactos se expresan en contra del despido de la periodista Carmen Aristegui por MVS. Este despido sucede después de que dos colaboradores de la conductora del noticiario matutino fueran también despedidos tras ser presentado Mexicoleaks, una plataforma para filtrar documentos de interés público y proteger a los periodistas y ciudadanos.

Tras leer la ola de indignación -comprensible- por lo sucedido y las acusaciones de violar la libertad de expresión a MVS, me he preguntado si no debiera unirme a esa indignación. Sin embargo, no siento realmente la necesidad o el deber para quejarme y necesito explicar por qué.

México compite ferozmente por mantenerse en el liderato de los países con más agresiones a periodistas. Esta posición la ha logrado con esfuerzos, ya que ni siquiera está en guerra como sucede en otros países punteros. Esas agresiones incluyen muchos asesinatos, donde Veracruz se mantiene como el más hostil al periodismo.

La mayoría de los periodistas muertos y agredidos eran apenas conocidos. Algunos ni siquiera trabajaban para medios comerciales de gran alcance nacional. Moisés Sánchez ni siquiera estudió periodismo, solo era un taxista que con sus propios recursos montó un portal web donde informaba sobre lo que sucedía en El Tejar, una ranchería de Medellín.

En todos esos casos, no eran contratos de trabajo, sino vidas las que eran terminadas. Y hemos guardado silencio. No hemos creído que valía la pena solidarizarse o exigir el respeto a la libertad de expresión, al menos no en masa. Más vergonzoso aún ha sido que ni los periodistas hayan realizado una acción coordinada para solidarizarse con sus compañeros (¿falta de imaginación? Bien pudieran ser primeras planas en negro, consignas en los tabloides hasta que se esclarezcan las muertes, las opciones son demasiadas).

Nos falta apreciar los pequeños medios informativos, aquellos que se juegan el cuello más que nada por amor al oficio, pues la ganancia es poco significativa. Los grandes consorcios se preocupan por sus bolsillos. La información es un negocio para ellos, no un derecho que nos ofrecen a nosotros. Ellos pueden contratar y despedir a quien se le dé la gana. Nosotros podemos decidir si los vemos, los escuchamos o los leemos. Ser leal al gobierno deja de ser un buen negocio si no hay audiencia que justifique los altos precios del tiempo al aire para comerciales.

También nos falta reconocer que todos podemos ser periodistas. Los medios hoy en día nos sobran. Los índices de cámaras fotográficas per capita en la calle deben ser los más altos en la historia del país. La mayoría de los modelos de celulares permiten grabar audio. Las plataformas para publicar en la red son tan variadas que es difícil elegir.

No quiero con esto menospreciar el oficio del reportero. A pesar de todo, necesitaremos siempre gente que se dedique tiempo completo al periodismo, pues son los que pueden hacer mejor que nadie el trabajo. Son los que saben cómo solicitar documentos a las dependencias, verificar los datos, hacer las preguntas incómodas durante las ruedas de prensa y las entrevistas. Aún en el periodismo profesional, son los menos y necesitamos de ellos más. Empecemos por reconocerle su labor para no solo saber que existen cuando aparecen en una fosa con signos de tortura porque estaban haciendo bien su trabajo.

Por otro lado, los grandes consorcios deberán ser leales a las políticas del gobierno federal mientras el espectro radioeléctrico sea un pastel en una fiesta donde el poder Ejecutivo tiene el cuchillo para repartirlo. No basta una voz disidente en la radio nacional para cambiar este panorama. Por eso me siento incómodo si comparto o expreso indignación por lo sucedido al equipo de Carmen Aristegui. Sí, limita las opciones de información en radio, pero si me voy a quejar, no será para reconocer el poder que tiene la burguesía para decidir qué vamos a escuchar. Los medios alternativos existen. Mientras, la fama de Carmen Aristegui le permitirá entrar a otros medios, tal vez más pequeños. Deberíamos voltear a esos medios que tienen menos intereses que perder. Mejor así, son los medios que prefiero leer y escuchar.

Solidarizarme con Carmen Aristegui me parece acción de una fandom iracunda, similar a la que se manifestó cuando Cuauhtémoc Blanco no fue convocado a la selección. Prefiero solidarizarme con los periodistas de bajo perfil que arriesgan su pellejo para mostrarnos la carne putrefacta de la nación.  Ella al menos sigue viva, y si es congruente, seguirá reporteando en algún medio, por pequeño que sea, filtrando los escándalos de la clase política.

Moises

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Policías Golpeadores y Represores (PGR)

Publicado en De-Veritas

Los primeros informes sobre lo ocurrido en Ayotzinapa decían que la policía disparó a matar a los estudiantes desarmados de la Escuela Normal “Isidro Burgos”. Quienes sobrevivieron, fueron llevados al Ministerio Público y después, entregados a la banda de narcotraficantes Guerreros Unidos. Sin embargo, la gran cantidad de mandos policiales involucrados en los hechos hacen pensar que los policías eran el narco.

En Tlatlaya, mandos militares fueron los responsables de ejecutar a jóvenes por supuestamente pertenecer a una banda de narcotraficantes. Supuestamente, porque a falta de juicio y sobrevivientes, no sabremos si se trataban realmente de eso. No hay justificación para el acto: los pusieron en el paredón y dispararon, en un país que ni se encuentra en guerra, ni tiene aceptada la pena de muerte.

Estos mando armados tendrían la obligación de proteger a la población de la violencia, sin embargo, son los principales promotores de ella. Cuando los detienen, las autoridades se deslindan y los señalan como malos elementos, que no representan al grueso de las fuerzas de orden y que actuaron a título personal. Sin embargo, la cantidad de excepciones son preocupantes, como si hubiera una epidemia de indisciplina.

Estos actos de violencia policiaca, tan cercanos en tiempo al discurso del Presidente sobre las medidas a tomar para evitar que actos como los sucedidos en Iguala se repitan, pintan el escenario nacional con una gris ironía. Si el problema ha sido el abuso de autoridad en los municipios, entonces deciden que la policía deberá ser controlada por niveles más altos, mandos únicos estatales.

En estados como Veracruz, Tamaulipas, Puebla y Tabasco, donde sus exgobernadores han sido señalados por sus vínculos con el narcotráfico u otros grupos delincuenciales, la idea no solo es mala, es malísima. Si un alcalde se siente con el poder para mandar a matar y desaparecer por el puesto que le concede una pequeña comunidad ¿qué hará un gobernador?

La Policía Comunitaria-CRAC de Guerreo, los comuneros de Cherán y las autodefensas que comandaba Mireles ­­­­-porque de las actuales fuerzas rurales, no se sabe qué tan pías puedan ser, han sido mandos que han mostrado mayor eficacia en el combate a la criminalidad. Simplemente las CRAC llegó a reducir un 90% la incidencia criminal en la región, que no es poco decir por estar en uno de los estados más violentos del país.

Los intentos fallidos por restablecer la credibilidad de sus Golpeadores y Represores de parte de arriba se debe a la naturaleza de su propia receta. Pretenden que en ese “natural” fluir del poder de arriba a abajo, sea desde arriba que se solucione el problema. Sin embargo, los resultados más efectivos se han logrado cuando la organización de la seguridad se da desde abajo, del pueblo organizado.

Sus Policías Golpeadores y Represores solo se atreven a enfrentarse contra estudiantes escuálidos. Los detenidos el 20 de Noviembre, tanto en el Aeropuerto como en el Zócalo, se encuentran ahora todos libres, después de señalarlos como los peores criminales que existen en el país, personas que tiran a matar y golpean sin compasión. Es decir, parecían policías y militares

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El hombre femenino

Publicado en Hysteria

Fui travesti. Me ponía tacones y me pintaba los labios. Con las sábanas, intentaba hacerme el mejor vestido posible cuando no se sabe corte y confección. Tenía cuatro años y no veía nada malo en eso. Era un juego. Si jugaba a ser doctor, a ser director de orquesta o a ser detective privado ¿por qué no podía jugar a ser una diva?

Mi madre no lo vio tan normal. Creyó que mi comportamiento se debía a la ausencia de una figura paterna a quién imitar —yo que sé si tenía razón o se equivocaba. No me prohibió el juego, pero a la hora del baño, ella jugaba a que tenía una gran barba de jabón y se rasuraba. Me gustaba cómo se veía mi mamá con esa gran barba blanca. Me gustaba cómo me veía yo con esa gran barba blanca, así que empecé a jugar con el jabón en cada baño, como mi mamá me había mostrado, un juego que mantuve hasta la pubertad, cuando me empezó a brotar el vello facial.

No creo que haya sido por esa sutil intervención materna que dejé de ser travesti. Simplemente, el juego me aburrió, como me aburrió jugar al doctor o al director de orquesta o al detective privado. Pero cada que me preguntan por qué no soy normal, recuerdo que fui travesti, y que nunca me pareció eso extraño.

Nunca he podido entender en qué consiste su normalidad y en qué consiste mi rareza, ni me he podido percatar de qué es lo que hago para suscitar su extrañeza.

No me comporto como hombre —aunque ya no sea travestí—. No sé cómo debe comportarse un hombre, pero sé que, en ocasiones, no me comporto como esperan que se comporte un hombre. En más de una ocasión alguien me ha dicho, sorprendido, que juraba que yo era gay. Si les pregunto por qué, suelen mencionar mis movimientos, mi forma de hablar y otros elementos que yo no puedo observar en mí. No soy extraño para ellos por tener gustos sexuales distintos a la mayoría, sino por no tenerlos y no actuar acorde a ello, acorde a como se supone que debe actuar un hombre.

No me molesta, me divierte. Me entretiene confundir a la gente, ver su reacción al ver sus prejuicios confrontados. Aunque no siempre es tan divertido. Muchas personas —afortunadamente, he conocido pocas— suelen reaccionar violentamente ante el comportamiento que se sale de sus concepciones. Pueden expresarlo en el molesto sermón, señalándote cómo debería comportarse alguien de tu edad y género, pero también pueden expresarlo con menos sutileza.

El hombre femino puede encontrarse en formas más peculiares. Un amigo me comentaba sobre una chica gamer que conoció en los foros de Macintosh y le llamó la atención porque daba las mejores respuestas a las preguntas de los usuarios. Para su desilusión, era lesbiana.

—Bueno, no estoy seguro de que sea lesbiana —me comenta.

—¿Bisexual? —le pregunto.

—No, le gustan exclusivamente las mujeres, pero no estoy seguro de llamarla “lesbiana”.

Su amiga se había sometido a tratamientos hormonales desde hacía varias años atrás. Biológicamente, es un hombre heterosexual. Culturalmente, provoca paradojas lógicas definir… ¿lo, la?

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Eliminar la diferencia por altruismo

Publicado en Hysteria.mx

No necesitamos cambiar nuestra cultura, nuestra vestimenta, nuestra lengua, nuestra forma de rezar, nuestra forma de trabajar y respetar la tierra. Además, no podremos dejar de ser indígenas para ser reconocidos como mexicanos. No nos pueden quitar lo que somos, si somos morenos no nos pueden convertirnos en blancos. Porque nuestros abuelos resistieron más de 500 años el desprecio, la humillación y la explotación. Y seguimos resistiendo. Ya nunca nos podrán humillar ni acabar.

-Comandanta Esther, 9 de agosto de 2003

Se denuncia constantemente la discriminación como expresión del odio, desde sus formas menos violentas -el insulto en la calle, la prohibición de la entrada a negocios por exhibir ciertos genotipos, etc.- hasta sus formas más extremas -la limpieza étnica, el asesinato selectivo. Sin embargo, otra forma de discriminación suele pasar desapercibida: la discriminación que pretende ser una política altruista.

Con este tipo de discriminación, no me refiero a la llamada “discriminación positiva” que impone cuotas para garantizar la participación equitativa de la población, sino a la discriminación que pretende eliminar el elemento que se identifica como factor de la discriminación y de esta forma ayuda a la población discriminada.

El ejemplo más caricaturizado es la clínica psiquiátrica o el grupo de oración que ayudará, ya sea con el poder de la ciencia médica o de Dios, a curar la homosexualidad. La Asociación Norteamericana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) aceptó, después de muchos años, que la homosexualidad no era una enfermedad mental y que las terapias para revertirla ocasionan más problemas -depresión, intentos suicidas- que beneficios para quienes se someten a ellas. A pesar de estas evidencias, las terapias para corregir la homosexualidad aún existen (v.gr. Curar la homosexualidad: Terapia reparativa).

Sin embargo, este tipo de discriminación altruista se ha presentado de formas más sutiles, vista como un proceso natural en la conformación de las nacionalidades, y como una forma de permitir que los grupos marginados formen parte de la sociedad mayor en igualdad de oportunidades. Estas ideas en ocasiones sobrepasaron los discursos con pretensiones filantrópicas y se volvieron política de Estado.

El indigenismo mexicano nos ofrece los ejemplos más ilustrativos de este tipo de discriminación. Se suele comentar que, a diferencia del vecino del norte, al menos en México no se segregó a la población indígena encerrándola en reservas, lejos de la sociedad principal. Sin embargo, el altruismo de la política indígena mexicana es cuestionable.

Es cierto, en México nunca se ha pretendido segregar al indio, pero esto no quiere decir que su contraparte practicada sea más humanitaria: que el indio renuncie a su ser indio.

En 1940, por iniciativa de varios políticos y científicos sociales mexicanos, se convoca a un Congreso en la ciudad de Pátzcuaro, donde se discutiría la cuestión indígena del continente. De este congreso nace el Instituto Indigenista Interamericano (III) cuyo propósito era investigar y sugerir soluciones para la población originaria del continente.

Es llamativo lo que ven como problema la mayoría de estos investigadores en la población originaria.: su alimentación es deficiente porque casi no comen carne, huevos y leche; su lengua les impide participar como ciudadanos, porque no se escribe ni se habla en las Instituciones Oficiales; su sistema de impartición de justicia está lejos de fundamentarse en el derecho positivo; las mujeres paren en postura vertical, y con ayuda de matronas con dudosa preparación médica; sus enfermedades las curan con hierbas cuyas propiedades y usos se transmiten de forma oral, y no con medicamentos probados en laboratorios; sus fiestas son un despilfarro de recursos; su arte es pobre, hecho solo con los materiales que tienen en la mano, es pura artesanía; sus casas casi no tienen ventanas y están hechas de adobe. En resumen: hacen las cosas diferentes, y las hacen mal.

Planteado de esta manera el problema, la solución lógica fue la eliminación de esos elementos que los hace diferentes. Así, como política de Estado se planteó incorporar las costumbres occidentales a su forma de vida: aumentar su consumo de alimentos de origen animal, cambiar el curandero por el médico, la partera por la enfermera, la hierba por la pastilla, su lengua por el español, el adobe por el ladrillo.

Esta fue la idea de muchos quienes pretendían defender a la población indígena de México tras la revolución, como Manuel Gamio, José Vasconcelos, Moisés Sáenz. Algunos más radicales que otros en sus postulados. Mientras en Estados Unidos los mandaban en reservas y los dejaban ser, en México se enviaban grupos de trabajo, como misioneros, con el propósito de enseñarles a hacer bien las cosas, a que ya no fueran diferentes.

Moisés Sáenz, pedagogo, subsecretario de la SEP y primer director del III, en un discurso pronunciado para un público norteamericano, destaca cómo Estados Unidos, a pesar de ser un país formado por gente de todas las nacionalidades, de Nueva Inglaterra hasta California se observa las mismas costumbres y hábitos. Expresa toda su admiración a esa cultura homogeneizada en que cada individuo parece provenir del mismo molde. Claro, los indígenas y los afroamericanos aún son la excepción, pero al menos no se observa, como en México, regionalismos tan marcados.

Esas personas, que parecieran creadas en masa por obra y gracia de Ford y su sistema de producción -para hacer referencia a Huxley- son el ideal a importar por varios de los indigenistas mexicanos. No es casual que tanto Sáenz y Gamio hayan estudiado en la Universidad de Columbia, y que una de las imágenes de Gamio en Forjando Patria, sea el crisol -traducción acertada para melting pot-. Lo diferente podrá ser llamativo, vistoso, folklórico, y podremos guardarlo como una bisutería, si se quiere, pero para conformar una nación, hay que homogeneizarnos lo más posible. Y si son los otros y no nosotros, mejor.

Entre los años 70 y 80, este discurso empezó a ser cuestionado fuertemente, como comenzaron a cuestionarse todo tratamiento contra lo diferente. Se le tildó, incluso, de etnocida. Sin embargo, ya sea por torpeza o ignorancia, hay quienes lo continúan reproduciendo.

“No hables así”, “Quítate esas perforaciones y no te tatúes si quieres un trabajo”, “No vistas de esa manera si quieres que te respeten”.

Nos sugieren eliminar nuestras diferencias como un consejo altruista. Nos discriminan “por nuestro bien”, para que nos integremos a la sociedad mayoritaria.

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El referéndum de Escocia por la Independencia. La periferia ante la metrópolis.

Publicado en De-Veritas el 17 de septiembre de 2014

En las próximas horas, Escocia llevará acabo un reférendum para votar sobre su independencia.

Saltire o Cruz de San Andrés, bandera de Escocia.

Saltire o Cruz de San Andrés, bandera de Escocia.

Hay una razón histórica para esta propuesta. Escocia se independizó de Inglaterra en 1314. Pero un desastre colonial en Panamá arruinó las finanzas escocesas y provocó que se anexara a Gran Bretaña en 1705. Por lo tanto, no es de extrañarse que haya escoceses que se sientan parte de una nación conquistada, “una nación conquistada por chaqueteros.

Se ha especulado en los medios británicos sobre las consecuencias que traería su separación. Por un lado, en la BBC se plantea que Escocia podría optar por un modelo nórdico de Estado de Bienestar, en lugar de continuar con el modelo de Londres. Por otro lado, partidarios de la campaña por el “NO” han argüido que una Escocia independiente tendría unas finanzas débiles.

Los escoceses han reclamado la poca representación que tienen en Westminster, el parlamento británico, para las decisiones de la Unión. La política de los últimos años se ha centralizado en Londres. Parte de la población inglesa concuerda con el “Sí”, al reconocer esta política británica. Por ejemplo, el lector David Flett se queja en The Independent que “Londres lo controla todo”. Otro usuario lo secunda y espera que el ejemplo de Escocia lleve a una revolución en el Reino Unido que ponga alto a la corrupción de Westminster.

Esta queja, que no se refleja en las columnas de opinión de los medios británico, es interesante porque describe un caso análogo que se reproduce en varios países. De hecho, apoya la tesis del subdesarrollo al describir una metrópolis que se beneficia de sus satélites y por eso mismo, es transferible a nuestro país.

En México, es indiscutible el centralismo de la nación. En la Zona Metropolitana del Valle de México se concentra casi una quinta parte de la población del país (20 millones de habitantes). El Distrito Federal, a pesar de ser la entidad federativa con menor extensión del país (1 495 kilómetros cuadrados), concentra cerca del 17% del Producto Interno Bruto (véase datos de la SE). Es significativo que la “gran obra” del sexenio sea un aeropuerto para la ciudad de México. El gobierno del Distrito Federal continúa apoyando a las grandes inmobiliarias a pesar de que es cada vez más incapaz de garantizar los servicios a sus habitantes. Mientras que en la mayor parte de los estados del país la vida es muy marginal, la gran México-Tenochtitlán se caracteriza por ser tener un nivel de vida y económico similar a países del primer mundo. Ahí se concentran la mayor parte de la investigación, la educación y la cultura del país.

No es raro que las oficinas del INEGI se encuentren en Aguascalientes y no en el Distrito Federal. Muchas dependencias federales deberían seguir su ejemplo para promover la descentralización. Se deberían aprovechar las nuevas tecnologías para descentralizar la nación, en lugar de continuar promoviendo una distribución inequitativa de las riquezas.

Las pretensiones independentistas de los escoceses eran, hasta hace unos años, una buena puntada. Grace Dent comenta cómo le costaba trabajo darse cuenta de que los escoceses estaban hablando en serio sobre su independencia. El apoyo hacia el “Sí” era, al principio de la campaña, minoritario y fue creciendo conforme el día del referéndum se acercaba ¿Si la política centralista continúa replicándose en nuestro país, podrían darse situaciones similares?

En Facebook podemos encontrar varios movimientos independentistas por región o por estado del país, que causan gracia pero uno los toma como poco viables. Pero creadas las circunstancias, pueden convertirse en posibilidades reales. El movimiento por la independencia de Baja California logró organizar marchas hace ya varios meses, tras el aumento de los impuestos que afectó a los estados fronterizos.

Escocia busca su independencia de Reino Unido (entre otras razones) por la poca representación que tiene en el parlamento, que toma decisiones políticas que la ignoran. Si bien, en México cada estado podría presentar argumentos similares para exigir su independencia, sería más conveniente que los mexicanos exijamos nuestra independencia hacia los poderes de la Unión, que toman decisiones políticas que nos ignoran y cuya representatividad es cuestionable.

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