La ansiedad del festejo

Si hubiera algo así como el zodiaco de los memes, mi signo probablemente sería el Socially Awkward Pinguin. Toda situación que involucra a varias personas o esté regida por convenciones sociales que no fueron establecidas previamente con claridad, me provoca incomodidad. Para muchos, eso sería decir que todo me causa incomodidad, pero la verdad hago muchas cosas solo, o ignorando muy bien a quienes me rodean.
Los festejos, por su carácter eminentemente social, son muy incómodos para mí. Lo tuyo no es felicitar ¿verdad? me reclamaba un amigo a quien no le dirigí ningunas palabras que explicitaran regocijo en su cumpleaños. Es verdad, no me gusta felicitar y me incomoda mucho ser felicitado.
Aún así, por primera vez hice público mi cumpleaños en Facebook. En la noche previa estuve a punto de cambiar de opinión. Pero me dije que iba a aprovechar el momento para agradecer a quienes me han acompañado. Lo bueno de ser Socially Awkward es que uno aprecia más a quienes tiene cerca, que son pocos pero muy valiosos.
Empezó este año siendo muy complicado, tanto económica como emocionalmente. Y hubiera sido más difícil sin mis amigos. Al final se agradece que esas personas que no guardan fidelidad mas que así mismas se hayan ido. Me quedo con la gente importante, y lo digo porque no podía dejar de meter mi indirecta ardilla.
Pero el punto aquí es que el festejo me causa ansiedad por una injusticia que subyace como posible. Me incomoda mucho ser festejado y luego no acordarme de felicitar a quien me felicitó en alguna ocasión. Me preocupa también no mostrar la alegría suficiente o verme demasiado falso. Me molesta que el motivo real para hacerlo sea una convención social y no una sincera alegría.
Pero el hecho de que cada quien tenga un día dedicado a él suena muy padre. Está aún más padre celebrar el no cumpleaños, que vuelve no especial sólo un día del año. Un paso más allá sería celebrar la existencia misma a diario. En niveles más elevados estaría festejar lo que es, fue y será una persona. Pero al ser humano le cuesta trabajo reconocer lo especial de lo cotidiano. Requerimos declarar un día como único, como si la vida misma no fuera una rareza en el universo.
Como sea, hoy acepté sus convenciones sociales. Espero no ser injusto con ustedes en su momento.

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